Ayer fue uno de esos días en que te acuestas con mal cuerpo viendo las noticias que iban llegando a cuenta gotas sobre el atentado de París. Primero 16 muertos, luego 20, 40,60.... y al despertar al día siguiente ya estamos en 120 y subiendo.
Algo está claro, este mundo en el que vivimos no está funcionando correctamente, no hay una única razón ni por supuesto un único culpable de toda la barbarie que nos rodea, y por lo tanto tampoco una única solución. La radicalización de las ideas que conlleva a la imposición de éstas, la falta de respeto hacia quien no piensa lo mismo, y un mundo en el que parece que o estás conmigo o estás contra mi, nos está llevando a un callejón sin salida del que será difícil darse la vuelta.
La teoría nos dice que estamos viviendo unos años en donde existe más cultura y más formación, las nuevas tecnologías tienen mucha "culpa" de todo esto, pero como dijo Pío Baroja "a una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre", y eso es lo que está pasando, deberíamos ser más inteligentes, pero ese exceso de información interesada que nos llega de todas partes, está acabando con el espíritu crítico que deberíamos tener.
Volviendo a lo que sucedió ayer en París, he vuelto a tener envidia sana de cómo se comporta un pueblo, ante un ataque como el que ayer se produjo. A la salida del estadio de Francia, los aficionados que habían acudido al partido entre Francia y Alemania mientras se estaban produciendo los atentados en varios lugares de la ciudad, salían cantando "La Marsellesa" orgullosos de su país, sin ideologías, todos unidos. No he leído ni un reproche al gobierno de la nación, sólo mensajes de unidad ante tal barbarie. Vaya contraste con aquél fatídico 11 de marzo en Madrid !!
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